FANDOM


Tolkien artwork by whittingtonrhett-d5f2ygd.jpg

Imagen tomada de: whittingtonrhett.deviantart.com/art/The-Valar-Tolkien-Artwork-327663085

"Los que Tienen poder", "Los Poderes"
; nombre dado a los grandes Ainur que penetraron en  al comienzo de los tiempos, y que cumplieron la función de guardianes y regentes de Arda. Llamados también los Grandes, los Regentes de Arda, los Señores del Occidente, los Señores de Valinor.

Los Valar (singular vala) son aquellos de los Ainur (o espíritus nacidos del pensamiento de Ilúvatar) de mayor jerarquía que decidieron entrar en Eä para completar la visión de Ilúvatar. Como Ainur que son, no tienen una forma física ni sexo; sin embargo, por diferencias en el temperamento, algunos se consideran femeninos y otros masculinos. De esta manera tenemos que al mundo vinieron siete Valar (Manwë, Ulmo, Aulë, Námo, Irmo, Tulkas y Oromë) y siete Valier (Varda, Yavanna, Vairë, Estë, Nienna, Nessa y Vána), además de Melkor, a quien no contaban como uno de ellos.

Los Valar participaron en la Gran Música y desde el principio, según los Valar creaban, Melkor hacía lo posible por destruir y quería que Arda fuera su reino, por lo que en numerosas ocasiones surgió el enfrentamiento. Los Valar, en un principio, establecieron su morada en Almaren y crearon las Dos Lámparas, que iluminaban el mundo. Sin embargo, Melkor derribó las Lámparas y arruinó Almaren, por lo que los Valar decidieron morar en Aman, levantando las Pelóri, como un muro que protegiera su tierra. En Aman crearon los Dos Árboles, que iluminaban su reino. Con el despertar de los Elfos se cumplió el sueño que tanto ansiaban los Valar y para protegerlos, decidieron llevarlos a Aman, para que moraran junto a ellos. Pero Melkor, nuevamente, aprovechando la celebración de una fiesta, llegó a Aman acompañado de Ungoliant, quien envenenó a los Dos Árboles. Melkor, a su vez, mató al padre de Fëanor y robó los Silmarils.

Los nombres de los Señores son éstos, en debido orden: Manwë, Ulmo,
Aulë, Oröme, Mandos, Lorien, y Tulkas; y los nombres de las Reinas son: Varda,
Yavanna, Nienna, Estë, Vairë, Vana y Nessa. Melkor ya no se cuenta entre los
Valar, y su nombre no se pronuncia en la Tierra.


Manwë y Melkor eran hermanos en el pensamiento de Ilúvatar. El más
poderoso de los Ainur que descendieron al Mundo era en un principio Melkor; pero
Manwë es el más caro al corazón de Ilúvatar y el que comprende mejor sus
propósitos. Se lo designó para ser, en la plenitud de los tiempos, el primero de
todos los reyes: señor del Reino de Arda y regidor de todo lo que allí habita. En
Arda su deleite son los vientos y las nubes y todas las regiones del aire, desde las
alturas hasta los abismos, desde los confines superiores del Velo de Arda hasta las
brisas que soplan en la hierba. Lo llaman Súlimo, Señor del Aliento de Arda. Ama a
todas las aves veloces de alas vigorosas, y ellas vienen y van de acuerdo con lo que
él ordene.


Con Manwë habita Varda, la Dama de las Estrellas, que conoce todas las
regiones de Eä. Demasiado grande es la belleza de Varda para que se la declare en
palabras de los Hombres o de los Elfos; pues la luz de Ilúvatar vive aún en su
rostro. En la luz están el poder y la alegría de Varda. Desde las profundidades de
Eä, acudió en ayuda de Manwë; porque a Melkor lo conoció antes de la ejecución de
la Música lo rechazó, y él la odió y la temió más que a todos Los otros hechos por
Eru. Manwë y Varda rara vez se separan y permanecen en Valinor. Los palacios se
alzan sobre las nieves eternas, en Oiolossë, la más alta torre de Taniquetil, la más
elevada de todas las montañas de la Tierra. Cuando Manwë asciende allí a su trono
y mira enfrente, si Varda está a su lado ve más lejos que otra mirada alguna, a
través de la niebla y a través de la oscuridad y por sobre las leguas del mar. Y si
Manwë está junto a ella, Varda oye más claramente que todos los otros oídos el
sonido de las voces que claman de este a oeste, desde las colinas y los valles, y
desde los sitios oscuros que Melkor ha hecho en la Tierra. De todos los Grandes que
moran en este mundo a Varda es a quien más reverencian y aman los Elfos. La
llaman Eibereth, e invocan su nombre desde las sombras de la Tierra Media y la
ensalzan en cantos cuando las estrellas aparecen.


Ulmo es el Señor de las Aguas. Está solo. No habita mucho tiempo en parte
alguna, sino que se traslada a su antojo por las aguas profundas alrededor de la
Tierra o debajo de la Tierra. Sigue en poder a Manwë, y antes de que Valinor fuera
hecha, era el más próximo a él en amistad; pero después, raras veces asistía a los
consejos de los Valar, a menos que se debatieran muy grandes asuntos. Porque
tiene siempre presente a toda Arda y no necesita lugar de descanso. Además no le
agrada andar sobre la Tierra y rara vez viste un cuerpo, a la manera de sus pares.
Cuando los Hijos de Eru llegaban a verlo, sentían un gran terror, pues la aparición
del Rey del Mar era terrible, como una ola gigantesca que avanza hacia la tierra,
con un yelmo oscuro de cresta espumosa y una cota de malla que resplandece
pasando del color plata a unas sombras verdes. Altas son las trompetas de Manwë,
pero la voz de Ulmo es profunda como los abismos del océano que sólo él ha visto.
No obstante Ulmo ama tanto a los Elfos como a los Hombres y nunca los
abandona, ni aun cuando soportan la ira de los Valar. A veces llega invisible a las
costas de la Tierra Media o sube tierra adentro por los brazos de mar, y allí hace
música con los grandes cuernos, los Ulumúri, de conchas blancas labradas; y
aquellos a quienes llega esa música, la escuchan desde entonces y para siempre en
el corazón, 7 la nostalgia del mar ya nunca los abandona. Pero
Ulmo habla sobre todo a los que moran en la Tierra Media con voces que se
oyen sólo como música del agua. Porque todos los mares, los ríos y las fuentes le
están sometidos; de modo que los Elfos dicen que el espíritu de Ulmo corre por
todas las venas del mundo. Así le llegan a Ulmo las nuevas, aun en las
profundidades abismales, de todas las necesidades y los dolores de Arda, que de
otro modo permanecerían ocultos para Manwë.


Poco menos poder que Ulmo tiene Aulë. Domina todas las sustancias de que
Arda está hecha. En un principio trabajó mucho en compañía de Manwë y Ulmo; y
fue él quien dio forma a las tierras. Es herrero y maestro de todos los oficios, y los
trabajos que requieren habilidad, aun los muy pequeños, tanto como de las
poderosas construcciones de antaño. Suyas son las gemas que yacen profundas en
la Tierra y el oro que luce en la mano, y también los muros de las montañas y las
cuencas del mar. Los Noldor fueron quienes más aprendieron de Aulë, quien fue
siempre amigo de ellos. Melkor estaba celoso, pues Aulë era el que más se le
parecía en pensamiento y en poderes; y hubo entre los dos una prolongada lucha
en la que Melkor siempre estropeaba o deshacía las obras de Aulë, y Aulë se
cansaba de reparar los tumultos y los desórdenes provocados por Melkor. Ambos,
también, deseaban hacer cosas propias que fueran nuevas y que los otros no
hubieran pensado, y se complacían en las alabanzas de los demás. Pero Aulë fue
siempre leal y sometía todo lo que hacía a la voluntad de Eru; y no envidiaba la
obra de los otros, sino que buscaba y daba consejo. Mientras Melkor se consumía
en envidias y en odios, hasta que por último nada pudo hacer, salvo mofarse del
pensamiento de los demás, y destruir todas sus obras, si le era posible.


La esposa de Aulë es Yavanna, la Dadora de Frutos. Es amante de todas las
cosas que crecen en la tierra, y conserva en la mente todas las innumerables
formas, desde los árboles como torres en los bosques antiguos hasta el musgo de
las piedras o las criaturas pequeñas y secretas del moho. Entre las Reinas de los
Valar, Yavanna es la más venerable después de Varda. En forma de mujer es alta y
viste de verde; pero a veces asume otras formas. Hay quienes la han visto erguida
como un árbol bajo el cielo, coronada por el sol; y de todas las ramas se derramaba
un rocío dorado sobre la tierra estéril que de pronto verdeaba con el trigo; pero las
raíces del árbol llegaban a las aguas de Ulmo y los vientos de Manwë Hablaban en
sus hojas. En la lengua Eldarin la llaman Kementári, Reina de la Tierra.


Los Fëanturi, los Amos de los Espíritus, son hermanos, y con mucha
frecuencia responden a los nombres de Mandos y Lorien. Sin embargo éstos son los
nombres de los sitios en que habitan, y ellos en verdad se llaman Námo e Irmo.


Námo, el mayor, habita en Mandos, en el oeste de Valinor. Es el guardián de
las Casas de los Muertos, y convoca a los espíritus de quienes tuvieron una muerte
violenta. No olvida nada; y conoce todas las cosas que serán, excepto aquellas que
aún dependen de la libertad de Ilúvatar. Es el Juez de los Valar; pero condena y
enjuicia sólo por orden de Manwë.

Vairë la Tejedora es su esposa, que teje todaslas cosas que han sido alguna vez en el Tiempo en tramas de historias, y las
estancias de Mandos, más amplias a medida que transcurren las edades, se
adornan con ellas.


Irmo, el menor, es el patrono de las visiones y los sueños. Los jardines de
Irmo se encuentran en Lorien, en la tierra de los Valar, y es el más hermoso de
todos los lugares del mundo, habitado por muchos espíritus.

Esté la Gentil, curadora de las heridas , es su esposa. Gris es su vestido, y reposo es
su don. No camina durante el día, pero duerme en una isla en el lago de Lórellin,
sombreado de árboles. Las fuentes de Irmo y Estë calman la sed de todos los que
moran en Valinor; y a menudo los mismos Valar acuden a Lorien y encuentran allí
reposo y alivio de la carga de Arda.


Más poderosa que Esté es Nienna, hermana de los Féanturi; vive sola. Está
familiarizada con el dolor y llora todas las heridas que ha sufrido Arda por obra de
Melkor. Tan grande era su pena, mientras la Música se desplegaba, que su canto se
convirtió en lamento mucho antes del fin, y los sonidos de duelo se confundieron
con los temas del Mundo antes que éste empezase. Pero ella no llora por sí misma;
y quienes la escuchan aprenden a tener piedad, y firmeza en la esperanza. Los
palacios de Nienna se alzan al oeste del Oeste en los límites del Mundo; y ella rara
vez viene a la ciudad de Valimar, donde todo es regocijo. Visita sobre todo los
palacios de Mandos, que están cerca de los suyos; y todos los que la esperan en
Mandos claman por elía, pues fortalece los espíritus y convierte el dolor en
sabiduría. Las ventanas de su casa miran hacia afuera desde los muros del mundo.


El más grande en fuerza y en proezas es Tulkas, a quien llaman Astaldo el
Valiente. Fue el último en llegar a Arda para ayudar a los Valar en las primeras
batallas contra Melkor. Ama la lucha y los torneos de fuerza; y no monta a caballo,
pues corre más rápidamente que todas las criaturas que andan a pie, y no conoce
la fatiga. Tiene el pelo y la barba dorados y la piel rojiza; sus armas son las manos.
Poco caso hace del pasado o del futuro, y no es buen consejero pero sí un amigo
intrépido.

Su esposa es Nessa, hermana de Oromë, y también ella es ágil y ligera
de pies. Ama a los ciervos, y ellos van detrás de su séquito toda vez que ella se
interna en las tierras salvajes, pero los vence en la carrera, veloz como una flecha
con el viento en los cabellos. La danza la deleita, y danza en Valinor en los prados
siempre verdes.


Oromë es un poderoso señor. Aunque no tan fuerte como Tulkas, es más
terrible en cólera; mientras que Tulkas ríe siempre, en el juego como en la fuerra, y
llegó a reírse en la cara de Melkor en las alalias de antes que los Elfos nacieran.
Oromë amaba la Tierra Media, la dejó de mala gana y fue el último en llegar a
Valinor; y en otro tiempo volvía a menudo al este por las montañas y regresaba con
su ejército a las colinas y las llanuras. Es cazador de monstruos y de bestias
feroces, y encuentra deleite en los caballos y los perros; y ama a todos los árboles,
por lo que recibe el nombre de Aldaron, y los Sindar lo llaman Tauron, el Señor de
los Bosques. Nahar es el nombre de su caballo, blanco al sol y de plata refulgente
por la noche. El gran cuerno que lleva consigo se llama Valaróma, y el sonido de
este cuerno es como el ascenso del sol envuelto en una luz escarlata o el rayo que
atraviesa las nubes. Por sobre todos los cuernos de su ejército se oyó a Valaróma
en los bosques que Yavanna hizo crecer en Valinor; pues allí preparaba Oromë a
gente y a bestias para perseguir a las criaturas malignas de Melkor.

La esposa de Oromë es Vana, la Siempre Joven, hermana menor de Yavanna. Las flores brotan
cuando ella pasa, y se abren cuando ella las mira; y todos los pájaros cantan
cuando ella se acerca.

Los Valar y la mitología

Muchos escritores reconocen la influencia de diversos mitos creacionales en los escritos de Tolkien, a continuación enumeramos algunas analogías entre los valar y los personajes que los pudieron haber inspirado:

Manwe - Zeus (Mitología Griega), Arcangel Miguel (Cristianismo)

Mandos - Osiris (Mitología Egipcia)

Ulmo - Poseidon (Mitología Griega)

Aüle - Hefesto (Mitología Griega)

Tulkas - Thor (Mitología Nordica)

Yavanna - Demeter (Mitología Griega)

Vanna - Perséfone (Mitología Griega)

Melkor - Hades (Mitología griega), Satán (Cristianismo)

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

También en FANDOM

Wiki al azar